Gobierno de Cuerámaro GTO.— En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica y el arranque de la Semana de la Conservación, el alcalde de Cuerámaro, el profesor Humberto Hernández Martínez, lanzó un enérgico llamado a la concientización y denunció públicamente las afectaciones ambientales que padece el municipio. Durante su discurso de bienvenida en la comunidad de El Platanal, el edil destacó que, a pesar de la gran riqueza natural que asombra a visitantes internacionales, los ecosistemas locales enfrentan serias amenazas externas que ponen en riesgo su supervivencia.
El mandatario municipal enfatizó de manera particular la crítica situación que atraviesa el Río Turbio, señalando directamente a las industrias de los municipios vecinos de León y San Francisco del Rincón («San Pancho»). Hernández Martínez lamentó que las descargas de agua contaminada con químicos, provenientes principalmente de las tenerías de dicha región, estén provocando que se sequen los árboles y se destruya la flora y fauna local. «Toda esa agua que viene contaminada nos está acabando todo lo bonito que tenemos aquí», advirtió con preocupación.
Ante este panorama, el alcalde subrayó el compromiso de su administración para «poner un granito de arena» y emprender acciones urgentes de preservación, exhortando a la ciudadanía y a los jóvenes estudiantes presentes a sumarse activamente al cuidado del entorno. Aseguró que el trabajo actual de las autoridades tiene como objetivo primordial rescatar estos espacios para que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándolos, haciendo hincapié en que la conservación no es una opción, sino una responsabilidad compartida.
El evento, que también conmemoró el décimo cuarto aniversario del decreto del Área Natural Protegida Sierra de Pénjamo, contó con la presencia de funcionarios de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente del Estado, guardabosques y comitivas de municipios invitados como Abasolo, Valle de Santiago y Manuel Doblado. Durante la jornada, se reiteró la importancia biológica de la sierra —la cual abarca más de 83 mil hectáreas— como una auténtica «fábrica de agua» y santuario hídrico indispensable para la vida y la economía de todo el estado de Guanajuato.













